Tango con historia

Códigos milongueros

A los codazos.

Antiguamente, en las milongas, a quienes no respetaban los códigos de la milonga, se adelantaban, golpeaban a otras parejas o tenían un comportamiento inadecuado, directamente se los sacaba a codazos de la pista.

Así, sin más: los hombres que rodeaban a los indeseables los iban arrinconando y empujando a codazos, mientras bailaban como si nada. Pues no se crean que esa época terminó. Principiantes, jóvenes, bailarines con cara de extranjeros, hay algo que tienen que saber. En muchas milongas tradicionales, hay que pagar derecho de piso. ¿Qué significa eso?. Que si no muestran humildad al llegar, si no respetan el cabeceo, si sacan a mujeres acompañadas, si no respetan a rajatablas los códigos de la pista, corren el riesgo de recibir codazos y terminar fuera de ella.




Los códigos en la pista:

•    Se baila en sentido contrario a las agujas del reloj. Algún orden tiene que haber para que la gente no se choque...
•    Existen varios carriles/círculos, desde el más grande en el borde de la pista, hasta el más pequeño en el centro.
•    Los bailarines principiantes bailan en los círculos internos para no molestar la circulación de los que bailan mejor (o creen hacerlo).
•    No se debe pasar de un carril a otro. Si la pareja que está adelante no avanza, pues se espera. Uno no se tiene que meter en otro carril con el argumento de que ahí sí hay lugar, porque puede provocar accidentes (el tango es peligroso...).
•    No hay que encerrar a la pareja que está adelante. Hay que dejarle el espacio necesario para dar los pasos correctamente, y pensar que esa pareja que nos precede puede dar un paso hacia atrás, hacer un giro, etc.


Los códigos fuera de la pista (para sacar a bailar).

Mujeres, éste es un mundo machista, así que el que saca es el hombre.
Para eso, se usa la técnica del cabeceo: cuando un hombre quiere sacar a bailar a una mujer, realiza un leve cabeceo (miopes abstenerse) que significa: "¿Bailás?".

La mujer tiene dos opciones:
Quiere bailar con ese hombre: le devuelve el cabeceo, se levanta y se dirige hacia la pista, pero eso sí, No va al encuentro del hombre: es él el que se tiene que acercar hasta ella.
No quiere bailar con ese hombre: simplemente lo ignora, hace como que no lo vio, y sigue con la mirada dispersa por el salón.? Esa técnica permite que el hombre no se coma el garrón de que todos vean que fue rechazado: el honor varonil está a salvo.

Durante el baile no se habla (y por favor, hombres, ¡tampoco se canta! Nada más desagradable que tener en el oído el eco desafinado del tango que estamos bailando cantado por nuestra pareja).? En general se suelen pasar tandas de tres o cuatro tangos de una misma orquesta. Entre tango y tango es el momento de la conversación y/o el chamuyo ("¿Venís a menudo a bailar acá?", "Qué lindo que bailás, ¿con quién aprendiste?", "La pista está terrible, hoy, no?", "¿Cómo te llamás?", "¿Sos de acá?", etc. etc.). Aunque ojo, en general a las milongas se va a bailar, no (o no necesariamente) a levantarse a alguien. O sea que no está mal visto que una mujer se siente sola en una mesa a la espera de que la saquen a bailar.

Luego del final de la tanda, marcada por una cortina que dura unos segundos, el caballero acompaña de vuelta a la dama a su mesa, por si se pierde en el camino, vio...?

Si la dama está sentada en una mesa con un caballero, nadie la va a sacar a bailar: es propiedad privada. Salvo que el caballero baile con otras y que entonces esté claro que la pareja es tipo swinger.

Algunos dirán que la mujer también tiene un papel activo en eso de sacar a bailar: si ella quiere bailar con un hombre, puede mirarlo con insistencia hasta que éste entienda y la saque a bailar. Yo no estoy muy de acuerdo con esa interpretación: la propuesta final siempre la hace el hombre. O sea que la mujer, por más participación que pueda tener en el cabeceo, siempre tendrá un papel más pasivo que el hombre.


¿ Por qué tienen que existir estos códigos, según sus defensores ?.

Primero y antes que nada, porque el tango es una actividad social. No es como una clase de body-combat o de spinning en la que vas sola y no te preocupás por lo que pasa alrededor. Tiene que haber una estructura que permita que nadie se sienta invadido por el otro. En las milongas tradicionales, primero se mira, hay que esperar a que la gente se acerque a uno, pagar un derecho de piso. A veces, esto significa no bailar en toda la noche. Con el cabeceo se evitan situaciones incómodas: el hombre evita el desaire de que le digan que "no" delante de todos (todo se hace muy discretamente, sólo se enteran el hombre y la mujer). La mujer evita que la vengan a sacar directamente, lo cual puede provocar situaciones muy tensas si ella no tiene ganas de bailar con esa persona: decir que "no" puede ser percibido como una agresión. Además, algunas mujeres no se atreven a decir que no, se sienten obligadas y terminan bailando con hombres con los cuales no tenían ganas de bailar: feo feo. Ahora, todo esto funciona en un ambiente algo antiguo en que "las mujeres no se atreven", "los hombres tienen que salvar su honor", "las mujeres no sacan y esperan a que alguien las mire", etc. Yo soy de una generación en la que el honor del hombre pasa por otro lado, las mujeres pueden sacar directamente a bailar (y a muchos hombres eso les encanta), y nadie se siente ofendido por esas cosas. Por supuesto, voy a tener ciertos cuidados: si veo a una pareja sentada en una mesa, no voy a ir a sacar al hombre, por miedo a interrumpir algo. Esperaré a que ella vaya a bailar con otro, o me olvidaré de bailar con él. Eso sí: ya que soy de las mujeres que sacan a bailar, yo también me tengo que comer el garrón de que me digan que "no" sin ofenderme. Es el precio a pagar por mi libertad...

Nota extraída de: "en la milonga blog".

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